Ofrecemos el artículo de opinión realizado esta semana por el Doctor José Luis Alcántara Rojas.
Aparentemente mi deseo para el año 2.010 puede parecer algo humilde, pero tal como se ha comportado su horrible antecesor, con una “mijita” más que mejore éste que estrenamos se conforma uno. No quería acudir a dos viejos tópicos: fíjense que no hablo de próspero, ni tampoco quiero llamar al 2.009 aquello de “horribilis”. No, porque el año que se va ha sido para los españoles auténticamente catastrófico, casi funesto, con una tasa de paro crecientemente alarmante y casi asfixiante, con una auténtica debacle gubernamental, con una demostración de debilidades institucionales y de prestigios ante el exterior, con una impotencia de la sociedad civil para poder reaccionar ante los embates constantes de un gobierno apoyado en creencias propias de regímenes bananeros de tipo casi estalinizantes.
Deseo para todos mis compatriotas que rechacen los comportamientos que debiliten nuestra unidad, que quieran reescribir la historia común de una nación que, como la nuestra, siempre ha tenido vocación por un protagonismo en lo universal, y los que tiendan a destruir las raíces más profundas de nuestra identidad.
Que nos inunde un deseo imperioso de apostar por todo lo que conlleva esa palabra entrañable que se llama “vida”, en contra de las ideas que parecen ensalzar los pretendidos valores de la muerte, disfrazándolos como abortos o eutanasias.
Que los sindicatos se atrevan a salir del impresentable “letargo subvencionado” que actualmente protagonizan.
Por último, me atrevo a pedirles a nuestros políticos que recuperen las alturas de miras suficientes para entrañarse con una ciudadanía de gentes que, como los españoles, tan solamente queremos trabajo, unidad, paz y libertad.
Y a todos los lectores, eso sí, otra bella palabra, tal vez la más humanamente necesaria: ¡mucha salud!
Dr. José Luis Alcántara Rojas







